Normas y leyes injustas

El autoritarismo (la falta de democracia) sin explicación lógica alguna, ya no es, ni debe ser de recibo para un pueblo que empieza a sentirse responsable y que ya sabe lo que quiere y lo que debe hacer, porque tiene presente que la autoridad del que ordena debe proceder de una concesión consciente de poder otorgada por vía democrática.

Las normas principales de comportamiento diseñadas por la cultura occidental y el gobierno ya no son del todo comprendidas (recibidas), porque el pueblo observa y comprueba que llevan concomitancias y premisas de un proceder que no es ni justo ni correcto.

En España el hecho es innegable, porque es evidente que las leyes y normas que nos rigen, y que son procedentes de tiempos absolutistas y franquistas, no han sido cambiadas en esencia.

En la práctica diaria, el comportamiento de los nuevos movimientos populares, ya conscientes de lo precario de la situación en que muchos viven, significa un verdadero empuje y empeño en una dirección muy distinta de la que hasta ahora se llevaba.

Los partidos de izquierdas y los sindicatos (salvo excepciones), desgraciadamente, consciente o inconscientemente colaboran, no se sabe bien porqué, con los gobiernos de turno, cuya andadura ha sido y es hasta ahora falsamente democrática, (verdaderamente antidemocrática)  por lo que resultan, en vez de ayuda, una verdadera carga y retroceso para el progreso de las personas y para la rotura de los nudos gordianos o tomas de Bastillas que es  de lo que ahora estamos dando entender para su resolución.

Estamos seguros que en los partidos y sindicatos de izquierdas hay muchos individuos que saben bastante del incorrecto proceder de muchos (no de todos) de sus actos; sin embargo es patente que dadas las condiciones de político-sociales de los tiempos actuales, quizá sin querer o sin darse mucha cuenta, han caído en posiciones y estados en que muchas de sus actividades refuerzan más a las ideologías conservadoras que a las democráticas.

Mucha gente ya es consciente, (y ello es así mismo una táctica añadida), de que la prepotente y ostentosa civilización y cultura occidental, tampoco sirve de ayuda al proceso de cambio y reforma para una evolución correcta de la sociedad; antes bien supone, una verdadera y grave lacra para el progreso lacra y un duro freno para que la sociedad pueda acceder al camino de su verdadera realización.

Fuente: La Era de Acuario (Germán  Martín)

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Bela

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