Efectos del cristianismo eclesiástico

Siguiendo la línea general de nuestras exposiciones, y tratando de posicionarnos en la rotura del 3º nudo gordiano, afirmamos que la Cultura y Civilización Occidental era altamente importante e interesante (aunque quizá excesivamente compleja y profusa) hasta el advenimiento del cristianismo eclesiástico (siglo III-IV d.c.).

 En aquellos tiempos, cuando el imperio romano imponía con efectividad la generalización lingüística latina en casi todo el mundo entonces conocido, tuvo lugar un aglutinamiento, choque y enfoque multicultural, que sin duda interconectó e interfirió en muchas líneas de los saberes y conocimientos antiguos que ahora  solemos calificar como el saber clásico del mundo, y que supone la herencia de las culturas de los países antiguos, sobre todo de Persia, Egipto, Grecia, Roma y los países llamados bárbaros en aquellos tiempos.

 Todo esto estratificó un bloque ideológico especial (saber clásico) cuyo contenido formal y material fue apagándose poco a poco en la Edad Media, a causa del empuje dictatorial del poder feudal y del cristianismo eclesial, (no del cristianismo auténtico y real).

 Por tanto, no tenemos más remedio que ratificarnos en la idea definitiva de que el influjo del cristianismo eclesial supuso en aquellos tiempos una de las causas del importante retroceso cultural en el mundo occidental (Europa sobre todo).

 Como aclaración, indicamos que el cristianismo eclesial supone la doctrina que salió a partir de los siglos III y IV de nuestra Era, y el cristianismo real y auténtico es el que salió de las doctrinas de un tal Jesús en su encuentro con las líneas religiosas, gnósticas, esenias, sabeas, ebionitas, nazarenas y de las escuelas mistéricas de aquellos tiempos.

 Fue sin duda el cristianismo eclesial el que, con la importante e interesada ayuda del Imperio Romano, empezó a influir sobre los pueblos y las gentes desde el siglo IV de nuestra era.

 Afirmamos, una vez  más, que este inveterado y nefasto influjo ha sido, y todavía es, una de las causas reales del deterioro, no solo del saber y de la cultura clásica, sino también de la degeneración y alienación de la psiquis humana.

 Somos conscientes de la reiteración de esta declaración acerca del cristianismo eclesial, (no del cristianismo real), pero lo hacemos así porque muchas gentes de Europa, y sobre todo de los países latinos, son y se muestran reticentes y duros de mollera en cuanto a reconocer la verdad de nuestro aserto acerca del cristianismo eclesiástico y del verdadero y real cristianismo.

Fuente: La Era de Acuario (Germán Martín)

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Bela

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