Becerro de oro

Otro condicionamiento altamente negativo y peligroso de la mayoría de las civilizaciones, y sobre todo de la occidental, es el implantamiento general y obligado como norma de vida, de tener que gastar y dedicar la mayor parte del empuje vital (fuerza y capacidad), en la búsqueda y posesión de bienes y riqueza casi únicamente para sobrevivir y para su subsistencia;  máxime cuando casi todo ello ha de hacerse (y a ello nos hemos acostumbrado) en forma competitiva, de lucha o de enfrentamiento.

Este condicionamiento tan inhumano, nefasto y aberrante que en los párrafos anteriores hemos mencionado, se ve desgraciadamente, si no justificado, al menos permitido, por algo que todavía nadie se atreve a mencionar y que conocemos  como  la  consecución de DINERO.

Es muy curioso, y además es una prueba indiscutible de ceguera y/o ignorancia en la cultura occidental, el hecho de que ninguna de las muchas y diferentes ramas del saber humano, y por tanto ningún ser pensante (salvo excepciones), se atreve ni siquiera a mencionar y mucho menos a discutir la función abominable y aberrante que no hay más remedio que realizar para conseguir eso que llamamos Dinero.

La Cultura y Civilización Occidental debe morir, porque nunca ha sido consciente de que su ejecutoria sólo se ve cumplida cuando el dinero funciona como fulcro de progreso y vida, es decir como Becerro de Oro.

Determinamos que gran cantidad de gente reconoce y juzga como inconsciente esta posición sobre el dinero.

La especie humana no es todavía capaz de comprender (salvo excepciones) que, al ser la persona un ser social por naturaleza, debe ser la misma sociedad la que ha de estar en condiciones y comprometerse para que ninguno de sus individuos carezca de lo más preciso para la subsistencia y el desarrollo personal.

Todo esto tiene mucho que ver con nuestro propósito de romper el 3º nudo gordiano, ya que las ideologías, en relación a esta cuestión que estamos tratando, proponen premisas culturales que obligan al ser humano a  gastar sus energías en conseguir algo que la sociedad debería tener ya resuelto para todos sus componentes.

Es una gran vergüenza y un gran bochorno para las culturas y civilizaciones, y sobre todo para la occidental, que esta premisa tan simple y natural, referente a que esté asegurada una vida digna para todos los ciudadanos, no haya sido tenida en cuenta nunca hasta ahora, excepto, (y solo en parte), por los movimientos socialistas de todos los tiempos, pero sobre todo desde el  siglo XVIII.

Ello es el principal inconveniente y el gran velo que la sociedad capitalista actual se pone vergonzosamente a sí misma (cierre de ojos), para no tener que comprometerse a cumplir esa gran tarea, consistente en que todo ser humano tenga una vida digna.

Corre amplia y abiertamente por todos los caminos de esta inmunda sociedad capitalista, la consigna de que esta lucha tan inicua y despiadada, es necesaria (imprescindible) para que la gente esté activada y se esfuerce en alcanzar (tener) Dinero (nueva aberración) para vivir; con ello se pone un grave e importante inconveniente vital, que induce y obliga,(repetimos) a un semi-justificado empuje a la vulneración y/o disminución del umbral discriminativo personal en toda clase de códigos, tanto morales como legales y religiosos.

A pesar de todo lo negativo y bochornoso del sistema capitalista, como venimos exponiendo en los párrafos anteriores, no hay más remedio (y así es preciso reconocer claramente) que, en algunos aspectos, han tenido lugar y se han realizado interesantes progresos y adelantos para las personas (la sociedad).

Gracias a ello, la sociedad occidental ha sido, y todavía es tomada como paradigma una buena parte del  progreso que  la sociedad (sobre todo la occidental) ha conseguido.

Este relativo pero evidente progreso personal y cultural, ha alcanzado su cenit a finales del siglo pasado y primeros del actual, pero también es evidente que últimamente el influjo y empuje del neoliberalismo político-social-económico-financiero, intenta no solo erradicar el progreso social alcanzado hasta el día de hoy (conseguido con tanto dolor y esfuerzo), sino revertir el sistema  a niveles de vida  ya altamente superados de tipo semifeudal.

De todas maneras hay que poner en claro que la mayoría de los progresos alcanzados por los seres humanos, (sobre todo en el mundo occidental), vienen a suponer meramente lo mínimo que cualquier ser humano debe alcanzar y conseguir en el natural uso y empleo de los impulsos  vitales que la naturaleza  debe conceder a los seres pensantes.

Como hemos de de romper el tercer nudo gordiano, (3º toma de la Bastilla), según venimos haciendo últimamente, estamos ya en vías de exponer modos y maneras para llevarlo a cabo.

Por tanto, ya de antemano hacemos saber que los resultados no serán ni inmediatos ni del todo satisfactorios en principio, porque la inercia de los hechos y de las cosas no posibilita que los cambios se lleven a cabo con la rapidez que en realidad se precisaría para llegar a una efectividad real.

Fuente: La Era De Acuario (Germán Martín)

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Bela

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